Video de Paul Lasserre

Paul-Jean Lasserre análisis fotográfico.

Este video analiza el retrato del padre de Charles Romuald Gardes, tal cual como lo dio a conocer su madre, Berthe Gardes, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de Carlos Gardel.



Nota: Hacer clic en triángulo (PLAY) para ver video.

Se evidencia que es el rostro de Paul-Jean Lasserre, al compararlo con una foto original, hoy en poder de su nieto, François Lasserre. 

El retrato de Lasserre, junto al del niño Charles y al de Vital Gardes (hijo y padre de Berthe Gardes respectivamente), fueron fotografiados en la casa de Carlos Gardel, en el año 1936, todos ellos en marcos ovales idénticos.

Enlace directo al vídeo:


Nota: la paternidad de Lasserre fue confirmada por Adela Defino (en 1965), y por Luis Ángel Formento (en 1970). Edmundo Guibourg (en 1985), Tito Li Causi y Carlos Zinelli (en 1987) relataron que hubo un encuentro en Buenos Aires entre Gardel, Berta y Lasserre. En su libro biográfico, Armando Defino corroboró la misma anécdota aunque sin mencionar el nombre del padre de Gardel.

CHARLA SOBRE EL VIDEO 

A continuación, y con el consentimiento de D. Enrique Espina Rawson –presidente del Centro de Estudio Gardelianos (C.E.G.) de Buenos Aires–, reproducimos un diálogo mantenido al respecto de Paul Lasserre, posible padre francés de Charles Gardes.




 


Estimado Marcelo:
Leí su nota y miré el video.
Comenzaré por decirle que poco sé y no me interesa demasiado el Sr. Paul Laserre, o si Vd. prefiere para ser precisos Jean-Paul Laserre. Su papel en la vida de Gardel es nulo. Como bien dice Juan Carlos Esteban no fue un padre, sino una circunstancia.
El padre, y la madre, y la maestra, y la enfermera, y todo en la vida de Gardel fue su abnegada madre, Marie-Berthe Gardes, a quien debemos agradecer por haber forjado con sacrificio y en soledad a quien fuera en vida Carlos Gardel.
Así que si Laserre vino o no vino a Buenos Aires, o si escribió o mandó un telegrama me parecen datos irrelevantes, ya que no cambian en nada la vida y la trayectoria de Gardel.
Si no me interesa Laserre, imagínese que puede importarme si en una foto que apareció en una revista en 1936, este hombre se ve más joven, más gordo o con más o menos pelo que en otra foto, evidentemente intervenida como cualquiera puede ver a simple vista sin necesidad de tantas y minuciosas explicaciones técnicas.
Le escribo, simplemente, desde el sentido común, y desde ese lugar le pregunto:
¿No le parece lógico suponer que esa foto fue retocada por una casa de fotografía, tal como se hacía con los retratos de la época, para intentar una mejor apariencia?
¿Por qué conjeturar que Defino hizo hacer eso para “que Laserre se pareciera más a Gardel”? ¿Qué podría importarle a Armando Defino que ese supuesto Laserre retocado se pareciera poco o mucho a Gardel? Ninguna de las dos fotos se parece en nada a Gardel, ni la original ni la retocada. Sólo se parecen a si mismas. ¿Es así o no?
El punto en cuestión, para saber que se discute, es claro y le pido una respuesta precisa: ¿Qué cree usted que podría ganar Defino con esta inverosímil y complicada operación que usted le adjudica, a mi modesto entender, gratuitamente?
Disculpe, entonces, mi falta de sagacidad al no comprender cual es el objeto de esta investigación que usted ha realizado, seguramente con mucho esfuerzo. Si usted informara que es lo que pretende demostrar con la exhibición de estas fotos, podríamos continuar esta charla sobre bases más firmes.
Un cordial saludo:
Enrique Espina Rawson







 

Sr. Espina Rawson:
ante todo, gracias por su derecho a replica.
Al desconocer Usted la historia de Paul Lasserre se le escapan, quizás, ciertos detalles. Por ejemplo: la foto original es del año 1900 ¿cómo llegó a manos de Berta una foto francesa de ese año, si dejó de verse con Lasserre en 1893 o antes?
Pues, una posibilidad es que esta foto corrobore lo que Berta dijo en 1938, y creo que también en una entrevista de 1936, que ella y Charles volvieron a su Francia natal, cuando su hijo tenía 10 años de edad (es decir, entre fines de 1900 y principios de 1901). Allí podrían haberse reencontrado con el padre del niño. Es una posibilidad.
¿Porqué modificó Defino la foto? Quizás para que quedara más linda, quizás para ocultar la identidad de Lasserre (recordemos que el apellido permaneció en secreto hasta 1965) o quizás porque inventaron un falso padre. Solamente una prueba de ADN puede dar esa respuesta. 
También es una cuestión de opiniones que un padre sea apenas un portador de semen. Sin duda, el padre de Gardel habrá influido y mucho en la psicología, y sobre todo en la creación del artista, incluso pudo haber sido determinante desde un punto de vista de la formación de su personalidad, ya sea por su presencia o por su abandono. Por lo tanto es importantísimo saber quién y cómo fue en verdad ese padre.
Es probable que a simple vista el parecido entre Paul Lasserre y Paul Gardes sea obvio, sin necesidad de tantas y minuciosas explicaciones técnicas.
Sin embargo el Sr. Juan Carlos Esteban me recriminó que: "En ningún caso fue contrastado científicamente los rasgos fisiognómicos con otro retrato del Sr. Lasserre, para sacar conclusiones aproximadas o confirmatorias."
De modo que, lo que parecería ser muy obvio para la mayoría, a veces requiere de una explicación más detallada para que haya plena coincidencia de conceptos.
Saludos cordiales,


Marcelo O. Martínez





 


Estimado Marcelo:


 Según Vd. informa la foto de Laserre original fue tomada en Francia en 1900 y allí está todavía. En principio no me consta, ni el hecho ni la fecha que usted menciona.
Supongamos, momentáneamente, que así sea.
Dice que Berta Gardes y Gardel estuvieron en Francia cuando Carlos tenía unos 10 años. Aseveración que surge, de declaraciones de doña Berta, ya que usted manifiesta textualmente: “Berta dijo (esto) en 1938 y creo también en una entrevista en 1936”.
Si este viaje se hubiera o no realizado no cambia nada esencial en la historia de madre e hijo, pero el hecho es que no tengo conocimiento de esas declaraciones de Berta.
Le pido como un favor me informe donde y cuando fueron publicadas las mismas, ya que mi memoria suele ser infiel. Si, como creo, no existen tales declaraciones, su construcción ulterior se apoya en bases falsas, y por consiguiente, se desmorona.
Usted se asombra que la foto retocada de Laserre, realizada en París en 1900, haya estado en la casa de Berta, siendo que esta dejó Francia en 1893. Ergo: Berta viajó a Francia. No recurre a la explicación más sencilla: La foto-retocada- le fue remitida por el propio Laserre a Berta por correo o por alguien que viajara a Buenos Aires. ¿Por qué- sin más ni más- descarta esto, que es lo más lógico?
Apoyado en estas nimiedades elabora una teoría cuasi delictiva sobre la adulteración de una foto, que la atribuye sin otra prueba que sus propios dichos a Armando Defino.
No me explica usted que interés podría tener Defino en retocar la foto de este señor Laserre, a quien , por otra parte, nadie conocía en Buenos Aires, con lo cual podría exhibir una foto cualquiera o no exhibir ninguna, ya que nada ni nadie lo obligaba a ello.. La explicación de “para que se vea más linda”, o para inventarle otro padre a Gardel no es verosímil.
¿Había acaso litigio alguno al respecto en el que la foto-original o retocada- jugara algún papel? ¿Si conseguía que Laserre aparentara menos edad que pasaba? ¿Ganaba algo? ¿A quién o quienes tenía que convencer que Laserre era muy buen mozo? ¿Defino en alguna entrevista habló sobre el Sr. Laserre ?
La respuesta a estos interrogantes, es No.
En suma, Marcelo, esta foto-retocada o sin retocar- no suma ni resta, no aporta ni quita, y aún en el supuesto caso que Defino en persona se hubiera tomado el trabajo, pincel en mano, de tratar de mejorar la facha del Sr. Laserre ¿cuál es el problema? ¿Qué delito o acción tenebrosa deduce usted de esto?
Me parece que no hay ecuanimidad al publicar estas informaciones insustanciales, presunciones en definitiva, en el tono acusador de quien revela una conspiración siniestra cuyo objeto desconoce.
Sería interesante que, en reciprocidad con nuestro modesto sitio usted publicara nuestro intercambio epistolar en su www. O, al menos, informara que los interesados pueden leerlo en la página del CEG www.quienesgardel.com.ar . ¿Por qué privar a sus numerosos lectores de estas mutuas reflexiones?
Un cordial saludo:
Enrique Espina Rawson







 


Estimado Sr. Rawson:


Los fotos originales, color sepia tomadas a Paul Lassere ese día fueron dos, y están en poder de François Lasserre. Las publicó la investigadora francesa Christiane Bricheteau ("Généalogie d'un mythe ou La famille toulousaine de Carlos Gardel", 2004; "Carlos Gardel, fils de Toulouse: vérite et preuve en images", 2010).
El regreso de madre e hijo a Francia en 1900 es una posibilidad que explicaría cómo llegó esa foto a manos de Berta. Ella confesó dicho viaje al Sr. Floreal Fernández Raja, redactor de la popular revistas “Sintonía” (23 de junio de 1938). En la nota incluso se detalla cómo se acercaron hasta la iglesia de Laubade, en las proximidades de Toulouse, donde el pequeño Charles, de diez años, se postró ante la virgen protectora del lugar.
La gran investigadora Ana Turón me dijo estar segura que Berta había repetido la misma anécdota en una entrevista anterior, en 1936. Me prometió revisar su amplia colección de libros y revistas para hacerme llegar una copia. (1)
Es totalmente improbable que Berta hubiese perdido todo contacto que Lasserre y su familia, y que aún así alguien le haya hecho llegar una foto por correo, tantas décadas después, como Usted sugiere. ¿Quién se la envió? ¿Cuál fue el motivo? Si fuera así, indicaría la permanencia y contacto de Berta con Lasserre, tal como sugiere Bricheteau en sus diferentes libros.
La foto original fue adulterada, al pasarla de la placa cabinet a una foto-óleo que se exhibió en la casa de Jean Juarés en 1936. Este proceso de foto-óleo se hizo popular en Argentina hacia mediados de la década del '30. Servía para colorear, realzar los rasgos, y sobre todo el nivel social del fotografiado (era una especie de Photoshop de la época). Sin embargo, en la manipulación de Lassere ocurre todo lo contrario a lo habitual: su precioso traje, de moda parisina, de principios de siglo, y su corbata con prendedor de oro, desaparecen bajo unas manchas blancas y negras. Sus corpulentos hombros anchos, síntomas de buena salud, son anulados y rebajados. Su regordeta y vívida piel, es palidecida en exceso dándole un aspecto enfermizo a su rostro. Asimismo, ennegrecieron sus rubios cabellos y sus ojos azules, cuando la tendencia usual hubiese indicado resaltarlos. También su lacia cabellera, coquetamente peinada con peine de diente fino, se convierte en un corte rapado que termina en un pico "V" en el centro de la frente, similar al de Charles. Este corte jamás se lo hubiese hecho un adulto europeo de esa época, pues la semi calvicie era la moda entre los párvulos en edad escolar, para evitar que se contagiaran piojos.
Como vemos, se trata de una adulteración "inusual". Los motivos de esa adulteración es imposible saberlos hoy. Tan sólo podemos especular. Bien pudieron ser cambios destinados a mejorar la foto, pero terminó siendo una chapuza: hicieron al fotografiado más joven y al mismo tiempo más pobre, más demacrado y menos corpulento.
Bien se hicieron para disimular que era el rostro de Paul Lasserre: tengamos en cuenta que Berta le llama Paul Gardes y afirma que falleció en 1891, cuando en realidad Lasserre vivió hasta 1921. Tal vez Defino tuviese miedo que la familia paterna reclamara parte de la herencia gardeliana.
O también cabe la posibilidad que Berta y Defino crearan un padre falso, el inexistente Paul Gardes, que nunca habría podido reclamar herencia alguna. En los '60, cuando todos ya se habían olvidado del asunto, Avlis comenzó con sus investigaciones, y la viuda de Defino se vio obligada a admitir que se trataba en realidad de una foto de Paul Lasserre y a organizar a un grupo de acólitos (Guibourg, Li Causi, Zinelli) para que contaran una serie de anécdotas comunes que dieran veracidad a la historia y relacionaran a Berta y Carlos con Lasserre.
Como vemos, la manipulación de la foto puede ser una inocentada, un trabajo fotográfico mal hecho, o quizás oculte algo mucho más grave. Lo desconocemos.
Pero afortunadamente una prueba genética entre François y los restos de Gardel, despejarán cualquier especulación al respecto y nos darán una respuesta concreta, por eso carece de sentido debatir al respecto, pero sí hay que resaltar la necesidad de saber quién fue realmente el papá de Carlos Gardel y de concretar una prueba de ADN.
Como es el ADN el que terminará con todas estas estériles especulaciones, prefiero mantener mi web alejada de todos estos debates, y dedicar mis trabajos a analizar la obra de Gardel, que es lo que de verdad perdurará en el tiempo.
Dicho lo cual, reconozco que una base científica que determine la verdadera historia de Gardel (y esto incluye el saber quién fue de verdad su papá, y cómo influyó en su vida y en su formación como artista) ayudará también a entender mejor su personalidad, sus canciones y sus películas, y quizás nos ofrezca nuevas lecturas.
El futuro lo dirá.


Un saludo cordial,
Marcelo O. Martínez
www.gardel.es

Nota:
Berta llevaba contabilizados todos sus viajes atravesando el océano Atlántico y llegó a la cifra de catorce (diario Crítica, domingo 21 de julio de 1935). Hay confirmados once viajes:
1) 1875 Francia – Venezuela
2) 1882 Venezuela – Francia
3) 1893 Francia - Buenos Aires
4) 1921 Buenos Aires - Francia
5) 1924 desde Burdeos, Francia - Arribo a Buenos Aires: 27 de febrero
6) 1926 Buenos Aires - Francia
7) 1927 desde Burdeos, Francia - Arribo a Buenos Aires: 8 de marzo
8) 1928 Buenos Aires - Francia
9) 1929 desde Burdeos, Francia - Arribo a Buenos Aires: 11 de agosto
10) 1933 Buenos Aires - Francia
11) 1935 Ultimo viaje desde Marsella, Francia - Arribo a Buenos Aires: 12 de agosto
En el libro "Archivo Gardel", pag. 24, Usted contabiliza siete viajes de Berta a Toulouse, entre 1923 y 1934.
En una oportunidad, al consultarle sobre este punto, Usted me dijo desconocer cuáles podían ser esos viajes que faltan hasta sumar 14 (7 idas y 7 vueltas). Añado que tal vez, uno de ellos, podría ser el que realizó en 1900.





 


Estimado Marcelo:


Su decisión de no publicar en su página nuestro intercambio epistolar, que se publica en la nuestra desde el primer momento, me hace ver que no hay reciprocidad. Por lo tanto, esta será la última carta que le envíe, en lo que se refiere a este tema de las fotos.
Se empeña usted en investigar como un caso criminal una nimiedad doméstica cualquiera sin vinculación alguna con la vida, ni la filiación ni los bienes de Carlos Gardel.
Sintetizando una vez más lo que usted no me responde: ¿Alguien en Buenos Aires que no fuera Berta Gardes podría determinar si el personaje de la foto era o no Paul Laserre? NO
¿Si esa foto no podía ser reconocida por nadie más que por ella como perteneciente a Paul Laserre, que importancia tenía que fuera retocada, bien o mal? NINGUNA
¿Tenía importancia el traje, el corte de pelo, los hombros caídos o la palidez del rostro de este hombre que usted tan eficazmente describe? NO
¿Esta foto en 1936 tenía o podría llegar a tener alguna incidencia a favor o en contra de algo en alguna instancia judicial, hasta el día de hoy inexistente? NO
Entonces, lo que usted atribuye a siniestras maquinaciones de Defino, carece de objeto, y torna su hipótesis inexplicable.
Que Defino temiera que la familia Laserre reclamara parte de la herencia de Gardel es imposible. Nadie ignora-salvo usted en este caso- que los descendientes de un padre que ni siquiera reconoció a su hijo, no tienen el más mínimo derecho a reclamo alguno. Armando Defino era un hombre culto, especialmente versado en temas legales, a quien no es posible atribuirle tamaña ignorancia.
También encuentro inexplicable su encono contra doña Adela de Defino. ¿Por qué dice que a raíz de las investigaciones de Avlis (¡nada menos!) en la década del 60 esta señora “se vio obligada a confesar” que Gardel era hijo de Paul Laserre? ¿Quién o qué cosa la obligaba? ¿Usted lo sabe, acaso? Creo que este manejo del lenguaje en términos de crónica policial constituye una manipulación para influir en el ánimo del lector.
Si hasta aquí lo que parece desprenderse de sus argumentaciones es que se quería cambiar el aspecto de Laserre, ya que se temía que este o alguien de la familia apareciera con reclamos, ¿cómo se entiende entonces que la viuda de Defino reconociera “per-se” lo que hasta entonces se había tratado de ocultar?
¿Cómo es posible entender estos galimatías?
También hay sutiles cambios que usted introduce en mis frases, alterando el sentido de lo que digo.
No he dicho que la foto retocada le fuera enviada a Berta varias décadas después, como usted me hace decir. Sí digo que lo más lógico y razonable es suponer que esta tercera foto fue hecha-seguramente-junto con las dos que están en Francia, y que Laserre se la envió por correo-quizás intentando una delicadeza- a Berta en ese tiempo, no “décadas después”.
Manifiesta luego que estos enigmas sólo podrán ser resueltos por un estudio de ADN. Personalmente no encuentro ningún enigma, ni entiendo que vinculación puede tener una foto mal retocada con un estudio de ADN, en fin….
Para finalizar, le cuento-como anécdota personal- que mucho antes de la aparición del “investigador” Avlis que usted tanto respeta, yo sabía de la existencia de Paul Laserre, por mi relación de amistad con Edmundo Guibourg, así que de ninguna manera fue una leyenda tramada en complicidad con doña Adela, “para relacionar a Berta y Gardel con Laserre”.
Por otra parte, si la foto es realmente de Paul Laserre, como efectivamente lo es ¿qué necesidad había de tramar una leyenda?
En fin, Marcelo, rescato lo que usted dice: “los motivos de esta adulteración son imposibles de saberlos hoy”.
Si usted ahora dice que son imposibles de saber (y además de una total intrascendencia), ¿con que fin se ha urdido esta historia? Ese es el verdadero enigma.


Un cordial saludo:
Enrique Espina Rawson







 


Estimado Sr. Rawson:

Tengo el agrado de escribirle esta carta para cerrar la charla que hemos mantenido hasta aquí, y anunciarle que próximamente publicaré en mi web www.gardel.es nuestro amable intercambio, en forma de diálogo, tal como es su deseo, y porque considero que contiene información y reflexiones que pudieran resultar de interés para los lectores.

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La finalidad del video que dio inicio a este diálogo, es responder a la pregunta de si Paul Gardes –mencionado por Berta–, es en verdad Paul Lasserre.


Aunque Usted admitió que hasta un tonto se daría cuenta de ello a simple vista, al comparar ambos retratos, lo cierto es que además de comprobar que se trata de la misma persona, se confirma que ES LA MISMA FOTO. Y ello da un giro a la investigación.


El hecho que doña Berthe tuviera copia de un retrato del año 1900/1901 significa que continuó manteniendo contacto con Lasserre, después de su viaje a Buenos Aires, bien porque ella regresó a Francia en 1900, como alguna vez declaró, o bien porque se intercambiaban cartas y fotos.


Lo importante en todo caso es que la señora conservó el retrato durante décadas, y lo exhibía en su casa junto a los de Charles Romuald, su hijo, y de Vital Gardes, su padre. Ello invalida la teoría de que Lasserre "fue apenas un portador de semen" sin ninguna trascendencia para ella o su hijo.


Al demostrar de forma fehaciente el vínculo entre Lasserre y Charles, se pone de manifiesto que François Lasserre es "oficialmente" un familiar directo de Carlos Gardel, y ese puede ser un argumento fundamental a la hora de solicitar ante la justicia una prueba de ADN.


En cuanto a la manipulación sufrida por la foto, debemos sumar el hecho que Berta cambió el apellido y dio una fecha de fallecimiento falsa. Cada elemento por separado sería irrelevante, pero en conjunto sugieren un interés premeditado por ocultar la identidad de Lasserre (de hecho, hay personas que aún hoy siguen dudando que sea el padre).


Si el ADN confirma el parentesco entonces la cuestión de la manipulación perderá importancia, aunque quedará por saber cómo llegó la foto a manos de Berta y si en verdad continuaron vinculados más allá de 1893.

Si por el contrario, el resultado fuera negativo, el trucaje es la punta del iceberg de una historia imprevisible; en ambos casos, el ADN nos servirá para trabajar y ahondar sobre la senda correcta, libres de cualquier especulación fantasiosa. 


Es por ello que le pido a Usted, y a todos los gardelianos y gardelianas, que nos sumemos a la solicitud de solidaridad con François Lasserre, que le apoyemos en todo lo que podamos, porque significará contar al fin con una herramienta biológica y científica, despejando cualquier duda al respecto del padre de Gardel, imprescindible para comenzar a escribir la verdadera biografía científica del Zorzal, de forma unívoca y canalizando todos los esfuerzos. http://adngardel.blogspot.com.es/


Para concluir: me alegro que considere que mi trabajo se parece al de un detective que investiga un crimen. La verdadera investigación policial tiene un punto en común con la investigación histórica: ambas buscan establecer los hechos tal cual como sucedieron, con la mayor precisión posible. Y en este caso, el ADN es el método más infalible. 


Saludos cordiales, y hasta un próximo diálogo.


Atte.,


Marcelo O. Martínez

www.gardel.es



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