1 feb. 2011

LA CANCIÓN DE ESTRELLITA Lejana tierra mía

LEJANA TIERRA MÍA. Canción.
Análisis. Historia. Interpretación. Documentos fotográficos.
Por Marcelo O. Martínez.

Nota: todas las imágenes de este artículo se amplian haciendo clic sobre las mismas.
Lectura rápida: Los textos resaltados en negritas resumen las ideas principales de este artículo.

Voz: Carlos Gardel. Acompañamiento: orquesta dirigida por Terig Tucci, con la siguiente formación: Juan Manzo, Horacio Zito, Remo Bolgnini y Rafael Galindo, violines; Eugenio Civelli, guitarra; José Biviano, acordeón; Vicente Navatta, violoncello; Domingo Guido, contrabajo; Walter Pischer, trompeta; Aníbal Alcaraz, castañuelas; en el piano se turnaron Alberto Castellano, Joseph Khan y Abraham Thevenet. Disco Nº 32535 (Argentina). Matríz Nº BVE 89228-2.  Sistema de grabación: Ortofónico. Sello Editor: Víctor (New York). Fecha de grabación: 19 marzo 1935. Lugar: Nueva York (Estados Unidos). Total de maquetas grabadas: 2. Publicadas: 1 (2º versión). Música: Carlos Gardel (con arreglos de Terig Tucci y Alberto Castellano). Letra: Alfredo Le Pera. Forma parte de la banda sonora de "Tango Bar" (Paramount Film, 1935). En este film Gardel interpreta otras canciones suyas: Arrabal amargo, Por una cabeza y Los ojos de mi moza.

Voz: Carlos Gardel. Acompañamiento: orquesta dirigida por Terig Tucci. Sonido extraído del film "Tango Bar" (Paramount Film, 1935). Grabado en Estudios Paramount, Astoria, Queens, Nueva York. Febrero de 1935.

Letra original                                                Modificaciones de Gardel

Lejana tierra mía, 

bajo tu cielo, bajo tu cielo

quiero morirme un día

con tu consuelo, con tu consuelo.

Y oír el canto de oro

de tus campanas

que siempre añoro;

no sé si al contemplarte al regresar

sabré reír o llorar.

Silencio de mi aldea

que sólo quiebra

la serenata

de un ardiente Romeo                    vF [Romero] *

bajo una dulce

luna de plata;

en un balcón florido

se oye el murmullo

de un juramento

que la brisa llevó con el rumor

de otras cuitas de amor.

Siempre está

el balcón

con su flor

y su sol;

tú no estás,

faltas tú,

¡oh, mi amor!

Lejana tierra mía,

de mis amores,

como te nombro;

con mil noches sin sueños,             vF [en mil]
 **
con las pupilas

llenas de asombro.
Dime, estrellita mía,                        vF [Estrellita] ?
 ***
que no son vanas

mis esperanzas;

bien sabes tú que pronto he de volver

a mi viejo querer.

Notas:
* La pronunciación Romero, en vez de Romeo, se motiva en el intento del cantor por reforzar la sonoridad de la palabra. De la misma manera pronuncia "ardea", "carpana", "jurarmento", etc. (ver más información en el apéndice, al final).
** La frase "con mil noches sin sueños", que en el film se canta "en mil noches", suele aparecer escrita en algunas partituras como "en mis noches".
 *** La duda del uso de Estrellita, con mayúscula, se plantea y justifica a lo largo del presente artículo.


         Auténtico himno generacional que ha recorrido el mundo entero. Fue interpretado en "Tango Bar", cuarto y último largometraje americano de Gardel, rodado durante el mes de febrero de 1935 en Long Island. Se estrenó en agosto de ese año, tres meses después del choque aéreo de Medellín que le costara la vida.

Y la abuela soñaba...

         Ricardo, el personaje que interpreta Gardel en la película, desciende las escalinatas de un buque hasta la cubierta de Tercera Clase donde viajan inmigrantes españoles, quienes, al ver llegar a aquel señor tan distinguido vestido de frac, interrumpen la música y su baile. 

         Gardel (o sea, Ricardo) se disculpa: –¡Yo no quiero molestarles!... Perdonen Ustedes estas ropas. Bien saben, no vale más quien viste mejor, y a veces lujos y joyas son como un disfraz o como una emboscada…

         Y con gran entusiasmo se suma al ruedo, ofreciendo los estribillos de una copla, cantada con acento baturro:

"Son los ojos de mi moza
como el filo de un puñal...
y yo no vivo sin ellos
Virgencita del Pilar."

         Tras la festejada interpretación, y mientras habla de sus recuerdos, el cantor reconoce los acordes provenientes de un acordeón y unas guitarras: –¡Yo conozco esta canción!… "Lejana tierra mía", ¿verdad? La entonaba para adormecerme una abuelita, temblona y fragante, que tenía un viejo parlar español, florecido de leyendas. ¡Lejana tierra mía!… Y el nieto dormía y la abuela soñaba…

         Y en voz baja, que luego fue subiendo gradualmente, empezó a cantar la dulce canción impregnada de melancolía.


A la Garzón...
Gentileza: Albert Garzón
         Sabido es que Astor Piazzolla, de niño, actuó junto a Gardel; pero hubo otros infantes prodigiosos en esos filmes. En esta escena de Tango Bar, aparece la pequeña Julia Garzón, que pocos años más tarde sería famosa como Julie Romero, cantante de la Xavier Cugat's Band, hermosa embajadora del mambo cubano por todo el mundo. 



         Así es como describe Julia esa primera experiencia escénica:

"En los años '30 [fines de 1934] conocimos al cantante de tango más famoso: Carlos Gardel. Yo sólo tenía 10 años de edad. Mi tío, Julio Garzón, era editor del periódico español "La Prensa" en Nueva York. Un día, él y a mi padre [Alfredo Garzón] me llevaron a una entrevista, para reunirnos con Carlos Gardel, que estaba en los EE.UU. preparando el rodaje de "Tango Bar". A partir de esta reunión, Gardel nos invitó a participar en esa película tanto a mí como mi padre, con su guitarra. Mientras Gardel estuvo en Nueva York, solía visitarnos. Mi madre [Elvira Luciani] le cocinaba empanadas y cebaba mate. Nunca olvidaré a Gardel besándome la mano y diciendo: "La felicito señorita Garzón". Su siguiente película fue "El Día Que Me Quieras" con Rosita Moreno. Hice una audición para el papel de hija de Rosita Moreno... pero eligieron a otra niña. De todas formas estábamos contentos, porque esta vez fue el tío Julio quien hizo un cameo… ¡interpretándose a sí mismo!"
La niña Julie Garzón, en Tango Bar (señalada con una flecha). Gentileza: Albert Garzón
Mansión Garzón...

         Tal como nos cuenta Julia, su tío paterno, el colombiano Julio Garzón Nieto, interpretó un pequeño papel en la película E.D.Q.M.Q., como editor de "La Prensa de Nueva York", que era su profesión en la vida real, pues entre 1930-1960 dirigió dicho diario, el más antiguo y más leído en habla española de esa ciudad.
Julio Garzón (izq.) en EDQMQ. Gentileza: Albert Garzón
        Desde luego Garzón era un hombre muy influyente. Masón reconocido, perteneció a la Logia Masónica Del Capítulo 73 del "Triangle Royal Arch" de Virginia y fue Hermano y Maestro de la Logia 371 José Martí de la Gran Logia De Los Masones Libres y Aceptados De La Florida. Mantuvo estrecho contacto con el entonces presidente de Norteamérica, Franklin D. Roosevelt (también Francmasón). Fue secretario de prensa y traductor al español de la Primera Dama, Anna Eleanor Roosevelt, quien le recuerda y menciona en su libro de memorias.

         En un vídeo (publicado por Clara Koser) con el final del rodaje de EDQMQ, podemos ver que Julio está al lado del cantor, y es uno de los primeros en felicitarlo y estrecharle la mano.

         Según algunos investigadores, es probable que el propio Gardel fuera Masón. Casualmente fallece un 24 de junio, día del solsticio de verano y natalicio de San Juan Bautista, por tanto la fecha más sagrada para la Hermandad. Roberto Crespo y otros testigos, afirman que el cuerpo fue velado en Colombia con los rituales masónicos a cargo de una logia local (se suele mencionar a la logia "Iris del Aburrá", que obtiene patente de fundación el 30 de agosto de 1941). 

         Un dato llamativo es que Armando Vicente De Fino y su esposa arribaron a N.Y. en enero de 1936, a bordo del "Santa Rita", donde llevaban el ataúd con los restos del malogrado "Rey del Tango", con rumbo a Buenos Aires; una de las primeras personas con las cuales se reunieron fue Julio Garzón. ¿Porqué el cuerpo de Gardel fue trasladado antes desde Medellín a Nueva York para luego regresar a Buenos Aires, sometiéndolo así a una travesía larga y desaconsejable? ¿Acaso ese encuentro neoyorquino tiene alguna relación con los misteriosos rituales masónicos? ¿O qué otros fines perseguía la visita?...

Alfredo Garzón y Elvira Luciani (1925) 
         Al margen de tales especulaciones, que requerirían un estudio aparte, los meses que pasaron juntos Julio Garzón y Carlos Gardel bastaron para que llegaran a convertirse en buenos amigos. En uno de sus habituales paseos juntos, recorriendo la Gran Ciudad, el cantante le pidió consejo para localizar a un guitarrista de tango que actuara en sus films y un lugar donde supiesen preparar auténtica comida rioplatense. Julio de inmediato pensó en la familia de su hermano Alfredo: él era un gran músico y su esposa, Elvira, una gran cocinera, y aunque ella había nacido en Ascoli Piceno, Italia, se crió desde los 3 años en Mendoza, y conservó las tradiciones culinarias de Argentina. Gracias a ella nos enteramos que El Zorzal, además de ser un gran gourmet, disfrutaba mucho cocinando y colaborando en la preparación de distintos platos.
Alfredo Garzón en Tango Bar. Es el guitarrista con boina.

         Carlitos pasó varias deliciosas veladas en la casa de los Garzón, en Flatbush, Brooklyn... Y además Alfredo participó en Tango Bar, haciendo un pequeño pero importante papel como guitarrista inmigrante, junto a su hijita Julia, formando parte del grupo de músicos que acompaña a Gardel durante la interpretación de Lejana Tierra Mía. Alfredo es el guitarrista con chaleco y boina negra.

         Alfredo sufrió muchísimo cuando supo de la muerte de Gardel en tierras colombianas. Se angustió hasta tal punto que entró en un pozo depresivo, acentuado luego por la pronta desaparición de su hijo mayor, Alfred Jr, de tan sólo 16 años. Su matrimonio con Elvira se resquebrajó, y también fue abandonando poco a poco la música, su otra gran pasión. 

         Para la pequeña Julie habrá sido muy difícil comenzar su carrera artística en medio de tanta tristeza... o quizás haya sido la vía de escape a la cual se aferró.
 
         [Nota: Agradecemos a Albert Garzón los vídeos, imágenes e información sobre su familia. Albert es hoy un gran representante del arte neoyorquino –exitoso pianista, productor musical y teatral, que creció escuchando música de Los Beatles…– pero nos confieza que lleva bajo su piel la pasión del tango.]

La Vargas...
 

         Quizás también hubiese podido compartir cámara con Gardel otra mujercita mágica, que luego se convertiría en la voz mítica de México: Chavela Vargas. A los 14 años recién cumplidos ella escapa de la casa de sus tíos (sus padres le habían dejado allí tras divorciarse) y huye hacia tierras aztecas. Despojada, ataviada apenas con un poncho, abrigada en su voz recia, recorría los antros nocturnos, o cantaba en las calles.

        La casualidad quiso que al año siguiente, 1934, se enrrolara en una compañía teatral con la cual viajó a Nueva York. Allí se topa con Carlos Gardel, cuando éste se disponía a realizar grabaciones para la RCA Víctor. En ese imprevisto encuentro, Chavela le pidió permiso para dar una vuelta a su alrededor y contemplarlo así desde todos los ángulos. Tras concluir la tarea dio su veredicto: "Señor mío, es Usted el hombre más hermoso del mundo".

         [Nota: La veracidad de esta anécdota fue confirmada por la propia Chavela Vargas en diferentes reportajes radiales. Agradecemos a Oscar Moreno que nos la hizo llegar.]

Nanita nana...

         Volviendo a la secuencia de "Tango Bar", el trío de músicos emigrantes que integra Alfredo Garzón, en realidad está interpretando los acordes de una antigua canción… "Fuentecilla que corres", que sirve como intro al canto de Gardel. 

         Se trata de un compás primordial, con un poderoso influjo evocador, en particular para el público hispano, a quien iba destinado este fragmento de la película. La melodía tiene origen árabe. Penetra en Andalucía hacia finales del siglo XVI y con lentitud se extiende por toda la Península Ibérica, tomando forma de villancico cristiano, o de nana con la que madres y abuelas arrullaban a sus retoños. 

         Es otra muestra de las variadas fuentes de inspiración y el enorme catálogo sonoro que memorizaba El Zorzal, que iba mucho más allá del repertorio del tango o del folklore sudaméricano. 

        
         [Nota: A quienes les interese profundizar este punto y comparar distintas versiones de "Fuentecilla que corres", les sugerimos escuchar nuestra entrevista radial del 13 febrero 2011. Hacer clic en botón PLAY.]
El Trust Gaitero...

         Desde luego, el éxito en la península era muy importante para Gardel y Le Pera, pues significaba la antesala al resto de Europa. El gran problema para ellos fue conseguir actores hispanohablantes que quisieran trabajar en sus películas.

         Por un lado la inmigración latina era aún escasa, por otro lado el mundillo artístico español se había concentrado en Hollywood, California, y al parecer con la llegada del cine sonoro formaron una especie de "trust" o monopolio tendiente a desplazar a latinos y demás posibles competidores.

         Así lo deja entreveer Gardel en una carta dirigida a Armando De Fino, en la cual reflexiona sobre su primer rodaje en norteamérica: "Mon [se refiere al productor Arturo S. Mom] te explicará la camarilla de gaitas y cómo no dejan entrar ni a Dios. Es verdaderamente un triunfo las condiciones que he conseguido y estoy contento de no ir a Hollywood y hacer los filmes en Nueva York, porque allá en la Fox, los gaitas me hubieran envenenado la existencia" (10 abril 1934).



Canciones baturras...

         Tango Bar se estrenó en España la tarde del lunes 9 de septiembre de 1935, en el recién inaugurado cine Madrid-París, "la primera pantalla gigante en España", sito sobre la elegante Avenida Pi y Margall, 10 (hoy Gran Vía, 32), de la Capital.

        La estrategia de márketing de incluir motivos españoles dio buen resultado, a juzgar por las grandes loas que recibió la película:
















"Gardel actúa como lo que fue: el rey del tango argentino y el conmovedor de tantos corazones de mujer, que repetirán los últimos tangos que le escuchamos hoy, cuando ya el artista no existe:

Lejana tierra mía;
tierra de mis ensueños.."

"La película abunda en momentos de emoción, que la mundanidad de Carlos Gardel y el encanto cosmopolita de Rosita Moreno llenan de distinción."
"La última producción de Carlos Gardel será vista por el público de habla española con verdadero placer, ya que el artista logró hacer en su última actuación un hermoso film."
"Tiene todos los elementos para gustar a una gran masa de público: ambiente de gran film, escenario lujoso de transatlánticos y suntuosos music-halls; una actriz que, como Rosita Moreno, es fina y de belleza interesante, y un galán que, como el infortunado Carlos Gardel, tenía atrayente y poderosa simpatía, a más de una cálida voz que manejaba los resortes del sentimiento." (Diario La Voz, 10 septiembre 1935).














"Hoy sábado se inaugura el cine Dos de Mayo con un programa realmente tentador que promete colgar el cartel de "No hay billetes". El popular local, concienzudamente reformado, se engalana con la actuación sobre en pantalla del desaparecido ídolo Carlos Gardel..." (Diario La Libertad, 11 noviembre 1935)

         Otra gran muestra de popularidad es la presencia de sus canciones en los llamados "Pliegos de Cordel".

         Los "Pliegos de Cordel" eran cuadernillos de baja calidad que vendían por unas monedas los ciegos cantores en las plazas de los pueblos. Una tradición que se remonta a los primeros tiempos de la imprenta en el siglo XV, y que creó un subgénero literario denominado "De Cordel", que contribuyó a la difusión de la lírica cancioneril nativa y extranjera.
         Las hojas estaban atadas a un cordel o caña (de allí el nombre), conformando un cuadernillo de pocas hojas, usualmente 4 u 8 pliegos plegados por la mitad, siempre con temas de interés popular: historia, lírica, religión, sucesos policiales…

         Si bien su contenido literario es discutible, su valor sociológico está fuera de dudas. Las reiteradas apariciones de Gardel en estas hojas constituyen un testimonio irrefutable de su enorme difusión entre el pueblo llano.

         De igual manera, el guión novelado de Tango Bar se imprimió en formato de librillo (Ediciones Bistagne, Barcelona, 8 de febrero de 1936), y se vendía en librerías y kioscos de todo el país al módico precio de 1 peseta. Lo mismo sucedió con las demás películas del "gran Carlitos".
Malos aires...
















         Las elogiosas críticas ibéricas contrastaban con los venenosos conceptos vertidos por una parte de la prensa porteña que casi siempre menospreciaba todo lo que Gardel había realizado fuera del país. Las críticas continuaron, con mayor zaña si cabe, tras la muerte del cantor.

         Caras y Caretas (21 septiembre 1935), por ejemplo, afirma que Tango Bar es un film: "deshilvanado, parece hasta haber sido ultimado con improvisación y premura." En cuanto a los actores: "Tito Lusiardo,  merece una mención. No así el amanerado Enrique de Rosas y Rosita Moreno, de expresión desagradable y rostro poco fotogénico, con defectos y deformaciones que la pantalla, en vez de ocultar, pone de manifiesto"... ¡Cuánta crueldad gratuita!


          Otra serie de actos indignantes ocurrieron hacia mediados de septiembre, cuando se hizo una parodia en la radio utilizando las canciones "Soledad" y "Lejana tierra mía", a cargo del trío cómico Gedeón, que resultó ser una patética mofa a la muerte de Gardel y Le Pera.

         Y para colmar la medida, el misma día, en la audición de una casa comercial, transmitida por Radio Rivadavia, entre las 21 y 21:30 hs, el conductor y sus acompañantes comenzaron a reírse con grandes carcajadas, mientras se escuchaba "Guitarra, guitarra mía", la última grabación que nos legara El Zorzal Criollo.

         También se publicaban y radiaban varios chistes de dudoso gusto. Por ejemplo:
"Un acreditado sablista decía a un colega:
–Estoy inconsolable. La muerte de Carlos Gardel ha sido un golpe rudísimo.
–No me lo explico. ¿Le conocías acaso?
–Precisamente porque no había tenido relación con él. Figúrate que me he enterado de que en su testamento da por saldados todos los préstamos que había hecho en vida…" (publicado en Caras y Caretas, 19 septiembre 1935).

          Los medios "especializados" coincidían en que –el hoy olvidado– Osvaldo Moreno "imita a la perfección la voz y el estilo de Carlos Gardel." (Caras y Caretas, 10 agosto 1935). Mientras tanto la gente, a lo ancho de Argentina, llevaba pañuelos negros al cuello en señal de luto y comenzaba a colgar fotos de su ídolo que, sabían, sería irremplazable.

         A tenor de los expuesto, cabe preguntarnos si existe aún hoy alguien capáz de sostener que Gardel fue un mito creado por los medios masivos de comunicación, en vez de un auténtico mito popular.

Estrellita mía...

          Como hemos visto, la estrategia de incluir canciones con aires ibéricos en la película fue buena idea.

          La melodía de "Fuentecilla que corres" bien pudo llegar a oídos de Gardel durante alguna de sus reiteradas estadías en España, o quizás la conoció a través de su compañera de equipo (y supuesta amante), Rosita Moreno, ya que en México, país de origen de la actriz, constituye una pieza muy popular, con el título de "A la nanita nana". Además los padres de Rosita eran españoles y le habrán cantado esta nana muchas veces, cuando niña.

         Nos inclinamos a pensar que pudieron ser otros los labios femeninos que se la susurraron al oído... los de una preciosa españolita que vivía en Nueva York, llamada Estrellita del Regil.

         Estrellita participó en el film Tango Bar, y está presente en la secuencia en donde se canta Lejana tierra mía, sentada justo detrás de Gardel, a la derecha de la pantalla. Incluso durante tres segundos de la secuencia la cámara le enfoca, y  podemos verla en un plano americano.

         Es curioso observar su rostro emocionado, justo en el momento en que el cantor, de quien estaba profundamente enamorada, pronuncia su nombre, sin que nadie se haya percatado: «Dime, Estrellita mía, si no son vanas mis esperanzas…»
Lágrimas...

        La escena de "Lejana tierra mía", debió interrumpirse y volver rodarse varias veces porque la chica que estaba junto a Gardel (Estrellita) rompía a llorar, sin poder evitarlo, cada vez que Gardel llegaba hacia el punto culminante de la canción.
        [Anécdota recogida por Arturo Yépez, y que nos fue transmitada por Julián Barsky, a quien agradecemos.]

Nace una Estrellita...

         Pero, expliquemos primero: ¿quién es Estrellita del Regil?

         Su nombre apareció en los tabloides mundiales; aunque en algunos lugares figura como Rigel (quizás confundiéndola con la Estrella de Rigel, el sol más brillante de la constelación de Orión), o también aparece como Rigal, Rejil, Rijel... Lo cierto es que la grafía correcta es "Regil". El suyo es un apellido de origen vasco-canario, y se pronuncia "Régil", acentuando la "e".

         La noticia que la hizo famosa por unos días resultó bastante infausta. Los titulares decían más o menos lo siguiente: "Miércoles 26 [de junio de 1935]. Estrellita del Regil [o Rigal, Rigel, etc.], de veinte años de edad, cantante sin trabajo, ha intentado suicidarse tomando un veneno, al enterarse de la muerte de Carlos Gardel. "

         Tras enterarse de la tragedia de Medellín, la joven siguió los pasos de su heroína, Olive Thomas, actriz  de cierto renombre que en 1920 había generado gran revuelo al alquilar una suite del Hotel Crillón y poner fin a su existencia ingiriendo bicloro de mercurio. De igual modo, Estrellita escogió una habitación en el Middletowne Hotel, 148 East 48 Street, donde había estado con Gardel por última vez, e ingirió un frasco con cápsulas de extracto de yodo. En una tarjeta dejó escrito: "Carlos, ahora que no te veré más, vengo al último lugar dónde te vi vivo"... Sin embargo, su destino le tenía deparado un final distinto que el de su triste heroína. Su madre la estaba buscando y alguien le guió hasta el Middletowne. El personal del hotel, al comprobar que se había alojado en la misma habitación que el ídolo, subió a toda prisa, con la llave maestra. La encontraron desfallecida sobre la cama. De inmediato es trasladada al cercano City Hospital, donde le salvan la vida mediante un lavaje de estómago.

         Meses después, ya recuperada del veneno ingerido, pero aún con la cicuta del dolor en los labios, confesaba que conoció a su amado a comienzos de 1934: "¡Carlos Gardel era tan generoso, tan bueno! No se imagina usted cómo me daba alientos y me contagiaba con su optimismo de hombre triunfador…"

         Estrellita del Regil afirmará todo su vida que ambos mantuvieron una relación profunda, e incluso que formalizaron un matrimonio por lo civil en Columbus Circle, New York, en diciembre de 1934, y que además Gardel le prometió que se casarían por iglesia, en la catedral de Saint Patrick, en el centro de Manhattan, celebrando una fiesta por todo lo alto, cuando él regresara de la gira caribeña. De ser ciertas estas declaraciones, el fuego y la muerte impidieron cumplir dichas promesas.

         Se han buscado los registros de ese hipotético casamiento, sin hallar nada... parece tratarse de una fábula imaginada por una joven enamorada de su ídolo. Sin embargo, sí hemos corroborado otros datos que permiten plantear que quizás existió algo más que la mera fantasía.

         Por ejemplo, a Buenos Aires había llegado el rumor insistente que Gardel preparaba una boda con una artista norteamericana. Tal es así que el diario La Prensa envió reporteros, el 24 de junio de 1934, hasta el hotel neoyorquino donde se aloja el actor para preguntarle si era verdadera esa información. Gardel, reacciona con sorpresa: él, siempre tan discreto, debía responder sobre su vida íntima, estando a 8.500 kilómetros de distancia de las malas lenguas. Replica malhumorado: "Vea, che, a fuerza de cantar el amor en nuestro idioma o en el lenguaje popular “criollo”, o siempre pensando en nuestras pibas, no concibo el amor sino con una latina…"

         La declaración en realidad parece más confirmar el rumor que desmentirlo, pues Estrellita era de origen latino: nació en Bilbao, el 9 de febrero de 1914, hija de un guatemalteco y una mexicana. Vivió en México, luego su familia se muda a Nueva Orleans cuando ella tiene trece años de edad, y vive allí toda su adolescencia. Posteriormente se traslada a Hollywood, como tantas otras jovencitas, intentado labrarse un camino en el cine, su anhelo más grande. 

         Ejercía como balarina de rumbas y danzas tropicales para ganarse la vida, esperando la oportunidad de ingresar a algún Estudio importante. Se presenta en varios cásting, llevando su book de fotos. De él se conserva una curiosísima imagen de Estrellita, que nos revela a las claras su fascinación por las estrellas de la gran pantalla y su gusto por lo Kitsch. La vemos vestida de bailadora andaluza, con un traje y un peinetón en su totalidad conformado por fotografías de personajes famosos: Rudolph Valentino, Marion Davies, Clara Bow, Emil Jannings, Clive Brooks, Wallace Reid, Bebe Daniels, Agnes Ayres…
         Enterada que Gardel y Le Pera estaban buscando figurantes que supiesen hablar castellano para actuar en sus nuevas películas Paramount, se presenta a una de las audiciones.

         Hubo suerte y Gardel en persona la contrató para participar en "El día que me quieras" (EDQMQ) y "Tango Bar". "A pesar de que figuré como una de tantas, Carlos me distinguió de inmediato y me persuadió de que debía, tener mucha fe en el futuro".  La bailarina hablaba muy bien el idioma de Cervantes, y tenía domicilio en el 4.308 de Broadway Street, muy cerca de los Estudios Paramount... dos puntos a su favor.

         Otro punto favorable, e importante, era su extraordinaria belleza física, que quizás nos pase desapercibida al ver "Tango Bar", pues allí está maquillada con gruesas cejas, un peinado descuidado adrede y un vestido holgado y desfavorecedor. El periodista Robert Robertson que tuvo oportunidad de conocerla en persona, hizo la siguiente reflexión: "Comprendí de inmediato todo el interés que despertara en Carlos Gardel con su cálida arrogancia de mujer tropical. El pelo negro y liso, enmarca con su cabrilleo el rostro mate, de ojos rasgados y larga boca sensual. Una hermosa dentadura, luce tras su sonrisa y su voz caliente hace pensar en palmeras mecidas por la brisa atlántica. Estrellita del Regil es lo que fue Lupe Vélez o Dolores del Río antes de que el lienzo de plata las pusiera a navegar por el mundo. Estrellita es una excelente heroína de cualquier film con decoración tropical: mujer morena, ardiente, pasional…"

         La cándida juventud de la muchacha era otro incentivo para Carlos Gardel, quien solía repetir aquello de: "A burro viejo, pasto joven". Recordemos que su novia oficial, Isabel Martínez del Valle, tenía apenas 14 años cuando se conocen, en 1921. Y es en noviembre del '34 (casualmente la fecha de la supuesta boda en N.Y.C.) cuando decide poner fin a ese largo noviazgo, a través de Armando De Fino, en su carácter de apoderado en Buenos Aires. Isabel y su familia aceptaron mudarse de la casa de Calle Directorio nº 585, de cuyo contrato de alquiler Gardel era garante, con la promesa que éste pagaría la suma adeudada al propietario, a cambio de que "no lo volviesen a molestar nunca más". Este es un aspecto poco claro en su biografía...

Con gran simpatía...

         En fin… para no irnos por las ramas, Estrellita poseía una foto autografiada, que fue publicada en una revista venezolana, "Elite", ilustrando un reportaje que le hicieran poco después de su intento de suicidio. Se trata de la famosa imagen en la que Gardel aparece junto al retrato de Marie Berthe Gardes (doña Berta).

          Dicha fotografía la realizó en junio de 1934 el venezolano Francisco Alezones, quien tenía su estudio en 1220 5th Avenue, cerca de donde Gardel se alojaba desde el mes de marzo, el Beaux Arts Apartments, 310 East 44th Street de Nueva York (se mudará al Middletowne Hotel el 15 de octubre –tras su regreso desde Toulouse–, y allí residirá hasta marzo de 1935, cuando inicia su última gira).

           Alezones registró varias instantáneas más, encargadas para ilustrar la entrevista del periodista argentino Roberto Socas. De ellas, el diario La Nación eligió cinco, y se publicaron pocos días después, el 17 de junio.

          La foto con Berta fue un encargo particular del cantor, que solicitó dos tomas, una de perfil, serio, y otra de frente, sonriente. Eligió la de la sonrisa e imprimió varios duplicados como recuerdo para sus íntimos. Que Estrellita fuera destinataria de una de esas copias constituye otra prueba de gran confianza, amistad y cercanía.

        
 Al amigo...

       Como prueba complementaria, damos a conocer aquí una segunda copia, autografiada por Gardel:

         Fue obsequiada a Agustín Cornejo (nacido en San Juan, 28 agosto 1899, y fallecido en Buenos Aires, 19 septiembre 1965), compositor, cantor y guitarrista, compañero del Morocho desde la adolescencia. En la dedicatoria dice: “Al amigo  y buen intérprete de las canciones de mi tierra “Cornejo”; con gran simpatía, Carlos Gardel.”


         Ambos tenían una amistad en común con Saúl Salinas. 

         Agustín recuerda que: "En una tarde de llovizna [en 1926] lo encontré a Gardel caminando por [la calle] Florida y me dijo: «Me iré a Europa y luego probablemente a New York», a lo que respondí: «Yo me voy con la Compañía de Camila Quiroga, a lo mejor nos encontramos por ahí». Así fue que cuando llegué a Nueva York para hacer cine, me invitaron para una cena con Gardel al hotel Ausonia a dos cuadras de donde yo vivía; fui y después de ese gustazo, empezamos a cantar. (...) Cuando hacía sus películas tropezaba con el inconveniente de la falta de sus guitarristas que conocían su estilo y por eso me hizo llamar diciéndome: «—Che Cornejo, tenés que hacerme la gauchada con los otros muchachos» [los otros eran Miguel Cáceres, Francisco Spaventa, Juan Ayala y Carlos Gianotti]. Y así fue que lo acompañamos en las películas y en discos, tocando [Alberto] Castellano de contrabando el piano antes de venirse.”

         Cornejo organizó un pintorezco trío folklórico en Nueva York, junto a Miguel Cáceres, y un pibe que conoció en unos de los filmes de Gardel, haciendo el papel de canillita, y al que le gustaba tocar el bandoneón... sí, claro, nos referimos a Astor Piazzolla. Podemos verlos a los tres en una hermosa postal promocional del año 1935.
         Cornejo acompañó al Zorzal en todas y cada una de las películas que el artista protagonizó en Nueva York, interpretando incluso varias canciones...


         Las propias postales publicitarias acreditan su permanente presencia en la pantalla:

         Agustín Cornejo (sentado, con guitarra) en una tarjeta promocional de Cuesta Abajo, 1934 (la imagen pertenece, en realidad, al film El Tango en Broadway).

         Agustín Cornejo (a la derecha, con guitarra) durante la filmación de El Tango en Broadway, 1934.
 
   Agustín Cornejo (de pie, vestido de gaucho, con guitarra) en El Tango en Broadway, 1934.

         Secuencia de El día que me quieras, 1935, junto a Gardel, con guitarra... (¿Hemos dicho que Cornejo tocaba la guitarra?)
Fuente: www.gardel.us

Fotogenia...

         Comprobamos, entonces, que Gardel solicitó las fotos con Berta para uso privado (nunca estuvieron destinadas a hacerse públicas) y que las regaló autografiadas al menos a dos amigos íntimos: Estrellita del Regil y Agustín Cornejo. 

         Estos hechos parecieran confirmar la estrecha amistad que lo unía a Estrellita del Regil, corroborando el supuesto que se conocieron a principios de 1934. Como la imagen es de mediados de ese año, vemos que en ese lapso la relación fue avanzando en confianza.

 Dime, Estrellita...

         Pero, en definitiva: ¿qué posibilidad hay que en Lejana Tierra mía se nombre a Estrellita del Regil?... Hoy, sin los testimonios de los autores y protagonistas directos, es imposible saberlo con plena certeza.

        Debemos optar entre dos opciones: que la nombre de forma intencionada, o que todo se deba a una casualidad. Sin embargo, parece demasiada "casualidad" que diga "Estrellita" en presencia de la susodicha, sobretodo si tenemos en cuenta que antes jamás había usado esa palabra en otra canción (si exceptuamos el vals de 1929 La Virgen del perdón, obra de otro autor que cita a Manuelita Rosas como "la estrellita del cielo federal...").

          Que Le Pera fuera quien compusiera la letra de Lejana Tierra mía es un argumento relativo, pues Gardel participó en esa creación y es de imaginar que si el cantor cambiaba a su antojo los poemas de autores consagrados, como Cadícamo o Celedonio Flores, nada le impedía modificar sus propias obras. En la dupla Gardel-Le Pera, él siempre llevaba "la voz cantante" (nunca mejor dicho). Las canciones tampoco eran "producto terminado". El ritmo vertiginoso de trabajo de los años neoyorquinos, hacía que compusieran y modificaran sobre la marcha. Por ejemplo, Me da pena confesarlo tiene una letra diferente en el film "Esperáme" (1932) y en la versión del disco (1933), tal era el afán perfeccionista de ambos, que les llevaba a mejorar su trabajo de forma constante.
Fuente: www.gardel.us

       Gardel tomaba muchos elementos biográficos para utilizarlos en su arte, tal vez fuera algo premeditado, o tal vez inconsciente. Le Pera también volcaba vivencias personales en las canciones y los guiones... en cierta medida esto es inherente a cualquier creador y su obra.

         Las crueles parodias a Sadie Wakefield aparecen en EDQMQ y en otros films. La escena del comienzo de EDQMQ, cuando se escapan del hotel sin pagar, también ocurrió en la realidad. Cuando canta Suerte negra ó El vals del hipo, la estrofa que expresa: "tuve ganas de matar(te), pero pensé que eras huérfana y me puse a sollozar", quizás sea una referencia a Isabel del Valle (huérfana de padre) y a la relación de odio, amor, pena que lo unía a ella... Son muestras de cómo los protagonistas de su vida, eran incorporados a las canciones y películas, de forma sublimada.

Intimidad...

         Los elementos analizados parecen confirmar que entre Carlos y Estrellita pudo haber una relación amorosa, aunque la mujer añadió bastante fantasía, como el casamiento civil... El auténtico grado de compromiso que significó esa relación para Gardel formará siempre parte del misterio. El compromiso de Estrellita está muy claro: estaba dispuesta a dar hasta su propia vida.

         Lo significativo para nosotros, hoy, es que una parte del mensaje de Lejana tierra mía se torna sustancialmente diferente: la pregunta "Dime, Estrellita mía", deja de ser una metáfora y pasa a ser un planteo concreto a una persona concreta.

         "Bien sabes tú que pronto he de volver a mi viejo querer"... ¿El cantor le está acaso diciendo a Estrellita que la relación que mantienen es imposible? ¿Que él pronto deberá abandonar Estados Unidos? ¿Le dice que debe volver con Isabel del Valle, su viejo amor de Buenos Aires? ¿O afirma que su viejo querer es la música, la única pasión con la que está comprometido?... Son preguntas que nunca tendrán respuestas.

My generation...

         Más allá del misterio de estos versos finales, el resto del contenido de Lejana tierra mía parece más prístino...

        El tema del desarraigo es permanente en las letras del tango, y también en el blues, el gospel, fados, habaneras... Y es por ese motivo que nos referimos a "Lejana tierra mía" como un himno generacional, pues expresa un sentimiento compartido por millones de personas que debieron abandonar sus países natales para irse a vivir muy lejos, sufriendo el desarraigo y la añoranza. Podríamos llamarla "La generación nostálgica" o "Los Babies Blues".

         Así lo deben haber entendido los autores, que evitan en la letra dar cualquier referencia identificadora de un lugar concreto: ni el mar, ni un arroyo o montaña, ni un instrumento musical típico, o monumento, o flor... ningún elemento distintivo se nos aporta. La intención es que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, pueda reconocer ese lugar añorado como su propia aldea, su propio terruño.

Estrellita in Black

         Estrellita del Regil inicia su periplo con la muerte de Gardel, y se encargó de unir esa muerte con la de otro mito del siglo XX: Rofolfo Valentino, cuya temprana desaparición también provocó una oleada de suicidios.


         El 23 de agosto de 1927, al cumplirse un año del fallecimiento del gran seductor, se apareció una misteriosa mujer, vestida de negro, con el rostro oculto tras un velo, y dejó flores en su tumba. Ese rito se repitió todos los años, desde aquél día y prosigue en la actualidad.


         Simon Collier, el gran biógrafo inglés de Gardel, se hace eco  que el investigador londinense Andy Bull, había hallado en la tumba del Hollywood Memorial Park una nota de la Dama de Negro donde estaba escrito lo siguiente: «Aquí en este lugar bendito que Usted y su espíritu eterno gocen de un descanso eterno. Firma: La esposa de Carlos Gardel». Collier se preguntó, entonces, si la misteriosa Dama de Negro (Lady in Black) podría ser nada menos que Estrellita del Regil.

          Comprobamos que sí, que las sospechas de Collier eran fundamentadas. La fúnebre señora apareció con el rostro descubierto en el año 1976, atrayendo la atención de las cámaras (especialmente de Los Ángeles Times).

          Estrellita afirmó que su madre fue la Dama de Negro originaría –la de 1927– y que en su lecho de muerte, apretándole la mano le pidió que mantuviera la tradición. Quizás la pasión por los galanes de cine pueda ser un condicionante genético. Sin embargo, su hermana, que siempre pareció tener los pies sobre la tierra, negó de forma categórica que tal historia sea auténtica. (Ditra Flamé o Marion Benda son otras aspirantes a ocupar el lugar que Estrellita adjudica a su propia madre.)
         Estrellita hizo su última aparición pública el 23 de agosto del 2000. Poco después su extraña luz se apagó, un 28 de enero, cuando estaba casi a punto de cumplir 87 azarosos años.

         Hasta el año 2007 su nombre siguió figurando en las guías de las celebridades, la "Celebrity Locator" y la "Celebrity Black Book", con los siguientes datos de contacto: P.O. Box 2004. Beverly Hills, CA 90213.

         Una estrella siempre busca brillar, eternamente joven, eternamente bella...

  NOTA: el ritual de la Lady In Black sigue vigente, lo lleva a cabo la bella señorita Karie Bible.
Forever young...

         La eternidad,  es un imposible para los hombres y mujeres... pero sí acompaña a las obras que llegan al corazón. "Lejana tierra mía", renace en la voz de las nuevas generaciones.
         La interpretó el tenor Josep Carreras, con Lorenzo Bavaj al piano, retornándola a sus raíces hispánicas.
         La cantó Sandro de América, con aires románticos, y orquesta sesentera, en la película "Destino de un capricho".
         El trío mexicano, Los Tres Reyes, le dió forma de bolero.
         Aníbal Arias nos dejó una impresionante versión con guitarra.
Cómic de Néstor Cóceres.
         Lolita Torres, Lito Nebbia, Virginia Luque, Sandra Mihanovich, Virginia Vigil, y muchos más le imprimieron su sello personal.
         También lo interpretaron tangueros de toda laya: Pedro Boeto, Carlos Rossi, Estela Raval, Hernán Salinas con la orquesta de Mauricio Marcelli, Roberto Goyeneche, Adriana Varela... y la lista se prolonga y se renueva sin cesar.
         Les invitamos entonces a continuar esta exploración en nuestro canal de Facebook, donde podremos ver y oír algunas de las grandes interpretaciones de "Lejana tierra mía", a lo largo del tiempo. Tendremos también la posibilidad de leer más notas de prensa, de España,  Argentina y Uruguay, conocer más versiones de "Fuentecilla que corres" que sirvió de inspiración, y seguir analizando las películas de Gardel, la vida de Estrellita del Regil, de la familia Garzón, o Agustín Cornejo, entre otros temas que hemos iniciado en este artículo.
       ¡Hasta pronto amig@s!




APÉNDICE

Acerca de la palabra "Romero", alegamos que en la partitura que se publicó con la melodía y la letra dice "Romeo" y está claro que esa es la palabra que corresponde en el contexto de la oración:

Silencio de mi aldea
que sólo quiebra
la serenata
de un ardiente Romeo
bajo una dulce
luna de plata;
en un balcón florido
se oye el murmullo
de un juramento
que la brisa llevó con el rumor
de otras cuitas de amor.

Cantar cuitas de amor bajo el balcón, a la luz de la luna, es la imagen típica del galán enamoradizo descripto por Shakespeare, pero es todo lo contrarío a lo que esperaríamos de un peregrino que va en romería, es decir que marcha a pie hasta Roma (o a Santiago) ataviado con bordón y esclavina en señal de devoción y purificación (purificación que entre otras cosas implica la eliminación de las tentaciones carnales).

Parece más sensato concluir que la pronunciación Romero, en vez de Romeo, se motiva en el intento del cantor por reforzar la sonoridad de la palabra de idéntico modo que, en esta canción y en otras, pronuncia "ardea" en vez de "aldea", "carpana" por "campana", "jurarmento" en lugar de "juramento", etc.

Otro argumento en contra que pudiera estar refiriéndose a la zona de Galicia, o de Roma, es que la letra en ningún momento hace referencia a un lugar geográfico específico. Los autores evitan dar pistas: ni el mar, ni un arroyo o montaña, ni un instrumento musical típico, o monumento, o flor... ningún elemento distintivo se nos aporta. La intención es que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, pueda reconocer ese lugar añorado como su propia aldea, su propio terruño.



© Marcelo O. Martínez - Todos los derechos reservados. 

Fuentes consultadas: revistas y diarios de la época. En Argentina; Revistas: Caras y Caretas, Diarios: La Nación, Crítica. En España; Periódicos: El Sol, El Heraldo, El Imparcial, La Libertad, La Voz de Madrid, En EE.UU.: El Diario La Prensa de N.Y., archives; The New York Times, archives. Artículos consultados: Juan Carlos Esteban: Un reportaje olvidado. Martina Iñiguez: Más sobre la fotografía de Carlos Gardel en Beaux Arts Apartments de New York. José Pedro Aresi: Carlos Gardel y Estrellita del Regil. José Pedro Aresi: Estrellita del Regil, Carlos Gardel y Berthe Gardes. Mauricio Restrepo Gil: Voces del gramófono en el tango. 
Web consultadas: www.gardel.us, www.hermosogardel.us, www.cemeteryguide.com, www.todotango.com, www.quirksreviews.tripod.com, www.rudolph-valentino.com, www.slipcue.com/music/cuba/cugat.html, www.youtube.com, www.facebook.com, www.flickr.com, www.gardelweb.com, www.newyorktimes.com, entre otras.
Libros consultados: Gardel: la biografía, Julián Barsky, Osvaldo Barsky, Taurus, 2004. Gardel en Nueva York, Terig Tucci. Webb Press, 1969. Carlos Gardel, Simon Collier, Random House Mondadori, 2004. Carlos Gardel, su vida, su música, su época, Simon Collier, Plaza & Janés, 2003. Historia Artística de Carlos Gardel, Miguel Ángel Morena, Corregidor, 1985. Gardel y la inmigración, Sergio Pujol, Almagesto, 1991. Tango Bar, guión novelado, Ediciones Bistagne, Barcelona, 1936. El día que me quieras, guión novelado, Ediciones Alas, Barcelona, 1935. La novela de Gardel, Alfonso de Castilla, Ediciones Bistagne, Barcelona, 1935.
The Valentino mystique: the death and afterlife of the silent film idol, Allan R. Ellenberger, McFarland, 2005. Valentino Forever: The History of the Valentino Memorial Services, Tracy Ryan Terhune, Authorhouse, 2004. Dark Lover: The Life and Death of Rudolph Valentino, Emily W. Leider, Macmillan, 2004. Ten-Tronck's Celebrity Locator 2006-2007, Rob Ten-Tronck, Staff; Axiom Infromation Resources, 2005. Alan Gottlieb's Celebrity Address Book, Alan M. Gottlieb, Merril Press, 1994.

Agradecimientos: Cristina Yasutake; Clara Koser; y Red de Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid.

Agradecimiento especial: Albert Garzón por aportar información y documentos sobre su familia; y Museo de la Música de Valencia, que cedió las imágenes de los Pliegos de Cordel.

Dedicado a la memoria de José Pedro Aresi.